En pleno Chicureo se levanta el megaproyecto inmobiliario Eco-Urbe Santa Elena. Una ciudad satélite de unas mil hectáreas que contará con diez mil viviendas rodeadas por la naturaleza.
La principal característica de la obra es el uso de paneles de energía solar para agua caliente y calefacción, la cual estará presente en todas las construcciones, constituyéndose como el primer proyecto inmobiliario que incluye desde sus orígenes esta energía alternativa.
La energía solar se transforma así en una buena opción ante el inseguro panorama de abastecimiento de gas y la anunciada alza en las cuentas de luz.
Pero el uso de la radiación solar no es sólo doméstico. El gerente general de Isener, Eduardo Rodríguez, destaca que las áreas que requieren energía a bajas temperaturas como la agrícola y científica también pueden acceder a esta alternativa, cuyo mayor beneficio es el costo. Y si la industria está orientada a las exportaciones, el uso de energías renovables tiene un plus significativo.
Aunque Rodríguez reconoce que las empresas aún están temerosas ante el cambio de energía por desconocer su funcionamiento, Isener ha logrado entrar al mundo empresarial. Es el caso de Evercrisp, donde la iluminación de las instalaciones se realiza con energía solar, lo que les permite trabajar con luz natural y ahorrar importantes sumas de dinero.
COMO FUNCIONA
Gracias a los paneles fotovoltaicos (formados por celdas conectadas entre sí) es posible transformar la radiación solar en energía eléctrica, la cual se acumula en baterías para su uso en días nublados o durante las noches.
El costo de este sistema, en el caso de un departamento, es de unos 1 millón 200 mil pesos.
"En un hogar donde hay cuatro personas que gastan cada uno cerca de 60 litros de agua diarios, el retorno de la inversión está por debajo de los cuatro años. El ahorro de lo que consumes en gas es más del 90 por ciento", explica Rodríguez.
Sin embargo, los beneficios no son sólo para el bolsillo. Según estudios realizados, cada familia que instala un sistema de energía solar deja de liberar al ambiente un promedio de 1,6 toneladas de dióxido de carbono. "Por eso que es más segura. No hay contaminación en el ambiente y, por lo tanto, no hay riesgos de envenenamiento. No hay que ventilar todos los días. No hay explosiones de gas ni sellos rojos", indica Rodríguez.